lunes, 9 de septiembre de 2013

La primera Ley

Todo cuerpo persevera en su estado de reposo o movimiento uniforme y rectilíneo a no ser que sea obligado a cambiar su estado por fuerzas impresas sobre él.

Oso cierra su libro de física newtoniana. No ha logrado pasar de la primera página y ya le invade un tremendo sopor. ¿Por qué se harán los días cada vez más y más cortos? Se pregunta mientras se pone su pijama de rayas. Se ha pasado el verano jugando al volley-playa con Pájaro, recogiendo arándanos y grosellas en el bosque, comiendo hasta rodar empachados, sin pensar ni siquiera en almacenar para el invierno. Al final de sus paseos les dolía tanto la tripita que no podían ni moverse, con la lengua y las patitas moradas por los arándanos. Vencidos sobre el suave musgo se retorcían perezosos hasta que conseguían volver a ponerse en pie y regresar a su cabaña.

Oso querría jugar bajo el cálido sol de agosto durante todo el año. Sin embargo, el verano ya se ha marchado y es hora de replegarse en casita, de quedarse quieto, muy quieto hasta que el sueño lo venza, su respiración se haga suave y constante y su metabolismo se ralentice tanto que ya no necesite comer ni una baya más hasta que llegue la primavera.

Oso se desliza a regañadientes en ese territorio denso y pegajoso que une el pensamiento con el sueño. Piensa en su última excursión en bicicleta, en el sol y las frambuesas, frambuesas grandes, jugosas, piscinas de frambuesa, y su profesor de mini-golf jugando dentro de la piscina con Pájaro, que lleva un sombrero encima de otro sombrero, encima de...¿una mofeta que come bastones de caramelo? Oso duerme.

Una linda mañana de primavera, seis meses después, una mariposa hace cosquillas a Oso en la nariz. Frunce el hocico queriendo ahuyentarla de su sueño, pero la mariposa persiste. Finalmente Oso se resigna y con estoico esfuerzo entreabre un ojo, luego el otro, y se rasca la nariz con una pata que le cuesta un tremendo trabajo levantar, como si no fuera suya, como si la orden enviada desde el cerebro tuviera que atravesar arenas movedizas en lugar de laberintos neuronales. La luz se cuela por la ventana de su cabaña y las motas de polvo flotando en el haz dorado le hacen pestañear.

¿Por qué brilla de nuevo el sol con tanta fuerza? Oso querría dormir diez meses más, pero su despertador biológico suena, sin duda, y Oso lo lanzaría contra la pared y daría media vuelta bajo las suaves sábanas pero no sabe hacerlo, al fin y al cabo no es más que un oso...Un oso que no puede pasar sin bostezar de la primera página de su libro de física newtoniana.

Para Palma



sábado, 6 de julio de 2013

Carta de un ladrón a un señor

Madrid, 4 de Agosto de 2013

Estimada víctima de robo:

Ayer por fin forcé tu puerta. Llevaba días acechando tu edificio. Ya estaba perdiendo la paciencia: con esto de la crisis parecía que ningún vecino se iba a marchar de vacaciones. Y yo siempre apostado a la sombra de los tilos, con este calor implacable que castiga Madrid en agosto, vigilando el portal, anotando quién vive en qué piso, registrando cada entrada y salida, cada visita, cada movimiento fuera de lo habitual. Y por fin tú, vecino ocioso del Quinto derecha, te decidiste a hacer las maletas y partiste en tu Ford Fiesta con tu sombrilla, tu pelota de playa, tu señora pelirroja y toda tu prole llena de pecas y mocos.

Aquella misma tarde, a esa hora en que el mercurio de los termómetros amenaza con desbordarse, mientras duermen los vecinos, los policías, y hasta los pájaros, entré en tu apartamento. He de reconocer que, nada más abrir la puerta, me envolvió un sentimiento de desánimo. Sé reconocer las casas Ikea desde el primer vistazo. Correcta pero vulgar, esta era una de ellas, lo que significaba que debía olvidarme de encontrar nada de demasiado valor. Con la celeridad que me confiere la experiencia, reuní todo lo robable en pocos minutos. Nada del otro mundo: Un ordenador portátil, un par pendientes de oro, una gargantilla, algo de dinero y una cámara de fotos. No, rico no me haría, pero al menos sacaría para un par de buenas cenas en el "Rincón del Chef" una vez que lo hubiera vendido todo a Macaco, mi comprador del rastro.

Generalmente, tras "limpiar" la casa en cuestión, salgo de ella sin mirar atrás, cargando el botín en una mochila de colegial, saludando amablemente a algún vecino si es que nos cruzamos en el portal, ayudando a la viejecita del Segundo a bajar los últimos escalones o abriendo la puerta con mirada anhelante a la tía buena del Cuarto. Con el tiempo he descubierto que nadie sospechará de mí: ya nadie conoce a nadie en su propio edificio. Después me voy a otro barrio, me apuesto en la acera delante de un hermoso edificio residencial, bajo los tilos, siempre bajo los tilos, y repito el proceso: Espiar, entrar, robar, salir.

Sin embargo ayer algo me detuvo cuando estaba a punto de abandonar tu apartamento. Tras un cuadro del salón que, en última instancia, dudé en robar, más que por su valor por su belleza (representaba una armoniosa escena de playa), había una carta en que alguien había escrito con grandes letras: "A tí, ladrón". Instintivamente, me dí la vuelta de un salto, presto a la huída, sintiéndome descubierto. Después recuperé la razón. La casa estaba vacía. Nadie había allí conmigo. Sin embargo...esa carta...¿acaso era un juego de los niños? ¿iba en realidad dirigida a mí? ¿cómo podría nadie haber adivinado que yo...? Me senté azorado en el sofá. Abrí con manos temblorosas el sobre, blanco inmaculado, con aquellas palabras delatoras que tanto me habían perturbado. Comencé a leer:

"Querido ladrón,

Llevo semanas acechándote desde mi ventana. Te observo día tras día, mientras bostezas apostado bajo los tilos, siempre apuntando en tu cuaderno. ¿Quién si no un ladrón podría estar interesado en nuestro aburrido vecindario? Ayer te seguí hasta tu casa. Cúanto nos divertimos por la noche mi mujer, los niños y yo imaginándonos robando al ladrón. ¿Y por qué no? Así que hoy hemos hecho las maletas para marcharnos de ficticias vacaciones... Mientras lees estas lineas estamos vaciando tu precioso apartamento. ¡Esperamos que hayas disfrutado de tu robo! Nosotros sin duda, lo estamos haciendo. Por cierto, ni el ordenador ni la cámara funcionan. Y las joyas, por supuesto, son falsas."

Plegué el papel, con la mirada aún atónita. Después me rasqué la cabeza y me sacudió una incontenible carcajada. Todavía doblado por la risa, abandoné mi botín junto a la entrada, y cerré la puerta de tu casa tras de mí. Le lancé un piropo a la vecina del Cuarto (¡menudas piernas!) y salí del portal.

Cien años de perdón, amigo, cien años.

Ps. Te he regado los geranios.




miércoles, 6 de febrero de 2013

FORRUS POLARIS (o lo que no aprendí de los romanos)


Imperio Romano. Más de quinientos años de hegemonía en todo el Mediterráneo. Desde Portugal hasta Mesopotamia un solo Emperador, unas únicas leyes, una lengua unificadora que condenó, 20 siglos después, a declinar rosa rosae en el instituto a mil millones de adolescentes con granos por todo el mundo.
Toda Europa llegó a estar ocupada por los romanos. ¿Toda? No, ¡Una remota tierra poblada por irreductibles bárbaros resistió al invasor! En realidad no es una remota tierra. ¡Se dejaron todo el norte! ¿Estrategia política? ¿Pericia bélica de los pueblos nórdicos? Qué va. Lo que pasa es que por ahí parriba ¡hacía un frío del copón! Y los romanos, como todavía no habían inventado las togas de forro polar, no le vieron sentido a subir más allá de NewCastle.
Y esto ¿por qué me importa a mí? Pues por varios motivos.
Primero, les tengo rabia por pura envidia. Porque ellos supieron ver que alrededor del Mediterráneo uno estaba a gustito, la vida era relajada y había ciruelas claudias en verano y uvas en otoño. Los gladiadores se les ponían morenitos, lo cual daba muy buena impresión al público y la sandalia fue moda de primavera-verano-otoño-invierno durante seiscientos años consecutivos. Y yo, ciega a tantísimos años de historia, he decidido pasar 6 meses al año a bajo cero mientras como albóndigas de IKEA.
Segundo, porque por culpa de la ausencia romana aquí en el Norte, no hay manera de entenderse con los vikingos. Nada que se parezca al latín ni remotamente. De verdad, que yo le pongo buena intención, pero es que perro se dice hund, niño barn y pollo kyckling y así no hay forma de comunicarse. Si al menos se hubieran resignado a su lenguaje simple y primitivo, como los ingleses, todo nos habría ido mejor. Los ingleses no se preocupan por tener pocos tiempos verbales. Se toman un té a las 5 y ya se sienten hasta aristocráticos. Pero los suecos a las 5 ya han dado de cenar a los niños, así que les sobra mucho tiempo libre, que han empleado en: a) generar una gramática que de dolores de cabeza a los extranjeros b) elaborar las chockladbollar, unas bolas de avena con chocolate duras como piedras que, cuando te metes una en la boca, te tienen entretenido hasta las 10 de la noche.
Y por eso, por causa de los romanos, estoy yo aquí enfundada en mi batamanta, a -12ºC tras el triple cristal, estudiando cinco maneras diferentes de construir un plural. Al menos tengo mi chockladboll que me durará hasta que me las acabe de aprender.

viernes, 5 de octubre de 2012

Sueco para principiantes (y trolls)

En la sala de niños de la biblioteca de Uppsala hay un puente. Y bajo el puente vive un troll. Parece ser que el troll tiene malas pulgas, porque cuando un niño aprieta el botón que hay junto al puente, una voz cavernosa le exhorta algo así como "Bremeder som klampar pumin brum?!!!", que quiere decir "¿Quién osa pasar sobre mi puente?".
Es la única frase que sabemos decir en sueco y se la decimos a todos los niños de la biblioteca. Los niños nos miran con los ojos muy abiertos. Algunos huyen despavoridos. No sabemos si por nuestra semejanza con el troll o por nuestro acento poco ortodoxo.


lunes, 24 de septiembre de 2012

la Belleza

Suena una música delicada y suave, una guitarra, un piano. Alguien lanza al aire pompas de jabón. Los niños las miran con los ojos muy abiertos, en el silencio de sus palabras aún no estrenadas, deslumbrados por su brillo, absortos, siguiendo su lento baile en descensión hacia el suelo. Se levantan del regazo de mamá y caminan con cortos pasitos vacilantes hacia las pompas transparentes. Alargan sus manitas anhelantes hacia ellas, que les burlan y esquivan en su danza errática. Se mueven torpones, chocando a veces unos contra otros, hasta que por fin tocan alguna pompa, o bien las pompas caen al suelo, y hacen pop, efímeras, y se desvanecen. Mucho tiempo después de que la última pompa multicolor haya estallado, los niños siguen mirando al aire embelesados, expectantes, maravillados.

jueves, 13 de septiembre de 2012

Ett glas vatten

Acabábamos de llegar a los EEUU, con la boina en una mano y el diccionario Oxford en la otra.
Me dirigí al camarero del bar de la universidad. Esta va por Monroy, mi profesor de inglés del instituto, me dije con una sonrisa autosuficiente:
- Hi, can I have a glass of water, please?
- A glass of what?
- Water
- What?
- (la confianza en Monroy disminuyendo) Wata?
- ¿?
- Worar? 
- ¿?? Coke?
- No! (maldito Monroy) Warer?
- Beer?
- Yes, please (from lost to the river…)
Por eso los españoles tenemos fama de borrachos y fiesteros. Por culpa de Monroy.
Y así pasó una y otra vez.  Y transcurrieron los días, los meses, contratos, viajes, un hijo…meros pasatiempos. Hasta que un día, por fin, ocurrió el milagro:
- A glass of water, please
- Here you are
Y sin más preámbulo me lo sirvió. Estupefacta, miré aquel vaso que se encontraba frente a mí, con sus hielos transparentes, su pajita apuntándome directamente a la nariz, su rodaja de limón fresca y aromática. ¿Color? El adecuado. ¿Consistencia? La apropiada. No había duda. Era water. Water de la buena.
Después de permitirme cinco minutos para derramar copiosas lágrimas por la emoción, me di cuenta de lo que realmente significaba aquello, como se dio cuenta Mary Poppins cuando cambió el viento: It’s time to go. Objetivo cumplido, mission accomplished, feina feta, no queda nada más que hacer en los EEUU, es hora de marchar.
Así que Nacho y yo hicimos las maletas de nuevo y nos sentamos frente a frente, meditabundos, cavilosos. ¿Qué esperar ahora de la vida? ¿qué nuevo desafío podría dar sentido a nuestra existencia?...
- Belén (y clavaste tu pupila en mi pupila azul), ¿cómo se dirá agua en sueco?



jueves, 5 de abril de 2012

in Sales we trust

Voy conduciendo, radio encendida, para la música, suena una voz entusiasta: 

- Amigo, la Semana Santa es algo más que conejos de pascua, pollitos y huevos...

(ohhh!!!)

- ¡Son también las mejores rebajas de la primavera!

(ohhh...)


lunes, 2 de abril de 2012

La ciencia en tiempos de crisis


“Paco Pérez, Investigador Privado”, reza una placa en la puerta de su despacho.
– Yo vengo pa que me espíe a mi marío, que pa mí que me la está pegando con otra.
Y Paco se pone su bata.
– ¿No debería salir con gabardina?
– No señora, que yo soy de bata.
– Ah bueno.
Y Paco se pone sus gafas.
– ¿No debería salir con lupa?
– No señora, que sólo soy miope.
– Ah bueno.
Y al cabo de un mes la señora recibe un email.
“Remitente: Paco Pérez, Investigador Privado.”
“Asunto: La infidelidad conyugal. Caso de estudio: El Manolo.
“Estimada Señora María, adjunto le envío el fruto de mi investigación. Espero que sea de su agrado”. Y un archivo muy grande adjunto. – Ay madre, serán las fotos de mi Manolo con la otra – Pues no. Es un pdf, y gordo. La Mari empieza a leer:
“1. Abstract:” Y un parráfo que la Mari no entiende – Abstracto sí que lo veo, sí.
“2. Introducción: La sospecha de infidelidad conyugal es uno de los motivos de preocupación más frecuentes en amas de casa…” La Mari asiente.
“3. Material y métodos: Se procedió a la observación sistemática del sujeto durante un periodo de…” – Uy, menudo tostón – La Mari bosteza. 
“4. Resultados: El Análisis de la Varianza concluye con la aceptación de la hipótesis nula...” – Ya empezamos con insultos – La Mari pasa dos páginas mientras aliña la ensalada.
“5. Discusión: Nuestra principal conclusión es que Manolo juega al mus cada tarde a escondidas de la Mari…” – Será, será…tonto este Manolo – La Mari suspira aliviada.
“6. Agradecimientos: Al CSIC, que me pagó un doctorado en biología molecular. Al Ministerio de Ciencia por mi primer postdoctorado en Princeton. A la fundación Fullbright por mi segundo postdoc en Columbia. A las becas Marie Curie por mi tercer postdoc en Alemania. Y a la Mari y el Manolo por mi primer trabajo de investigador en España.”

(Cuento para el concurso "La ciencia y tú", del Museo de la Ciencia de Valladolid y El Norte de Castilla, ¡primer premio!)

jueves, 23 de febrero de 2012

Like a box of chocolates


La vida es un coñazo, dijo la ostra
¡La vida es diveeeer! dijeron las burbujas de champán
La vida es solitaria, dijo el reloj del ayuntamiento al dar la Una
La vida es una barca, dijo Calderón de la Mierda
La vida es corta, dijo una gota de agua mirando al sol
La vida es larga, dijo una gota de agua mirando al mar
La vida es sueño, dijo el lirón
Pues sí pues sí, dijo otra vez Calderón
Así es la vida, dijo mi vecina del quinto tendiendo la ropa
Y a la vida le dio igual
Y siguió haciendo gente y bacterias y arañas y musgo.

(Y luego deshaciéndolos)



lunes, 6 de febrero de 2012

lunes, 30 de enero de 2012

Mamalén en horas bajas


Si la mañana es muy fría
si por dentro estoy más sola
si el cartero no ha venido
si pollito está llorando
si se ha acabado el helado
si no quedan calcetines
si las plantas se han helado
si el trabajo es un plomazo
si en las noches, despertares
si mi tía está malita
si la tarde se hace larga
si hay que fregar la cocina
si el futuro se me esconde
si las dudas me carcomen
si una nube me persigue
si llueve dentro de casa
si nieva tras mis pestañas
…entonces
… quizás
…es hora de echarse una siesta. 


jueves, 19 de enero de 2012

Combinatoria para bebés

Hablar con un bebé tiene sus particularidades. Los primeros días usas un tono de voz discreto y frases lógicas o al menos coherentes sintácticamente. Al cabo de un tiempo te encuentras a ti mismo con una voz al estilo Canarito-Cuando-Ve-Un-Lindo-Gatito y articulando sonidos inconexos como Luu, fuuu, baa, taaaaa, putucá, patú, matacatáaaa. Cuanto más tiempo pasa, más elaboradas las combinaciones: Muturrucutupurrucáaa, Patuquitirripirripóo. Claro, es sólo cuestión de combinaciones y probabilidades que acabes juntando las sílabas inapropiadas y llamando a tu bebé TitaPutáaaa o Cacorrotáaaa sin habértelo propuesto. Yo no me desanimo, sin embargo. Sigo probando y probando a ver si un día, mientras estoy bañando a Pollo, me sale El Quijote. Que todo es echarle el tiempo suficiente. Creo que estoy a punto. Ayer me salió EnUnUnuaaadeMumuancha.



miércoles, 21 de septiembre de 2011

Cristal de Bohemia


raro, precioso, frágil
bello, efímero, sutil
liviano, caro, delicado

así es el sueño de Violeta


lunes, 29 de agosto de 2011

La vida en diminutivos


Pollito ya está aquí. Llegó un 2 de Agosto entre empujones y a fús a fús a fús en un parto bastante neanderthal. Digo…natural. Pollito nació de color morado, con las manos arrugadas, los ojos cerraditos y las uñas largas como un topillo. Topillo se llama Violeta y se lanza en picado a todo pezón que huele. Violeta es pequeñita y desvalida, a veces de color rosa pálido; rosa fucsia cuando se enfada. Violeta tiene boquita de piñón y maúlla como un gatito. Como un gatitito. A veces cuando me despierto y veo a Gatitito en su cuna, con su cara plácida, blanca como una pipa de calabaza, me sorprendo de ser mamá. Y Mamelén, que es mi nuevo nombre de heroína, se queda mirando a Calabaza y a veces se emociona y le dice cositas suavecitas: perranganito, estuquito, golondrín. A veces Golondrín duerme, a veces come y a veces llora. Y entonces Papacho y Mamelén le cantamos canciones inventadas, por lo bajini,  historias de elefantes y de pies, de palanganas y de escarabajos. No siempre afinamos, tampoco siempre riman, pero a Gatitito no le importa mucho y nos mira con sus ojos abiertos abiertos como lunas. Luego se duerme. O no. A Gatitito se le están poniendo gorditos los mofletes. A mí tiernito el corazón.



lunes, 2 de mayo de 2011

La primavera con jersey nuevo

Este año ha llegado despacito, sigilosa, sin estridencias, pero por fin los árboles han brotado, cada cual a su manera.



La catalpa ha brotado en lechugitas.










El fresno regio. 










El tulipífero delicado.

















Los robles tímidos. 










Los cerezos con descaro. 

















El ailanto con una explosión. 










El nogal despeinado. 











El abedul jugosito. 












El cornejo por sorpresa.  












¡Y mi tripita ha brotado un ombligo!

miércoles, 20 de abril de 2011

Laboralmente hablando II

Ya hace un año y un poquito que aterrizamos en Nueva York, con una maleta en una mano, una bicicleta en la otra y la gallina bajo el brazo. Yo tenía un vacío laboral por delante, sueños de encontrar un nuevo camino, y todo el tiempo del mundo para emprenderlo.
Buscar dentro de uno mismo es un proceso lento. Y buscar fuera de uno mismo es un proceso trabajoso. Fui dando pasitos. Parques y comportamiento humano, qué hace la gente en su tiempo libre, qué quiere la gente, qué necesita la gente, cómo mejorar los espacios públicos para que sirvan a la gente y a sus necesidades, me pareció un tema interesante. Busqué, leí, contacté…He acabado trabajando de técnico con dos profesores que hacen cosas vagamente relacionadas, aunque mi trabajo con ellos es más bien vulgar. Busqué más, leí más, contacté más. Encontré un proyecto que me encantaba, me volqué en él, me apasioné, ¡me apasioné!, pero el proyecto se ha estancado.
Y últimamente me levanto por las mañanas pensando si lo que voy a hacer durante el día merece la pena o si más bien es un pasatiempo con poca importancia para mí y para los que trabajo. Dudo si he insistido demasiado poco, si no he buscado lo suficiente, si me he conformado y no he aprovechado bien todo este tiempo regalado.
Sigo queriendo aprender, apasionarme. Sigo queriendo hacer de mi trabajo algo relevante para mí y para la sociedad. ¿Pero cuál es el siguiente paso? Por favor, que venga Hari Seldon y me lo diga. 



miércoles, 6 de abril de 2011

“You have to scratch her ears”

No me gustan los perros, ni los gatos, ni los hamsters, ni los loros, ni los burros, ni las vacas, ni las ovejas, ni ninguna cosa con patas y pelo (o pluma) que me mire con ojos enigmáticos. Cuando puedo me mantengo alejada pero a veces ocurren cosas:

1. Mi jefe Handel trae a su perro a la oficina. Se llama Chess y cuando Handel no mira me gruñe por lo bajini. Hoy el perro ha venido a olisquearme y ha dicho mi jefe que le tenía que rascar detrás de las orejas (espero que se refiriera al perro), y que tenía que aprender a ser friendly con él para gustarle. Yo he pensado que en unos meses le traeré nuestro bebé a Handel y le diré -Chaval, you have to change her the pañals. Come on, be friendly!

2. En nuestro parking hay un cartel que dice “El cielo es el lugar donde te reúnes con todos los gatos que una vez amaste”. Y si el cielo es así, yo me pregunto…¿cómo será el infierno? ¿Estarán los dueños de todos esos gatos obligándome a tocarlos?
PS1. Una vez Handel me obligó a darle al perro ¡un trozo de mi merienda! Hoy, por fin, le tuve que decir a Handel que no me gustaba ser friendly to dogs. Dice Nacho que le tengo que marcar un poco y darle con un periódico en el hocico. A Handel.
PS2. En espera del finiquito.

miércoles, 23 de marzo de 2011

El espárrago, Kafka y la enajenación física


Me he vuelto una maruja y me he apuntado a Pilates.

En mi primer día de clase tuve varias revelaciones que me dejaron consternada. Todas ellas provenían del espejo que hay en la sala, ocupando toda una pared. La primera revelación es que soy un espárrago largo, flaco y de color amarillo. La segunda es que cuando hacíamos ejercicios de flexibilidad mi yo-espárrago se transformaba en cucaracha-de-Kafka balanceándose patas arriba.

El segundo día, en cambio, ha sido maravilloso. Para evitar a Cucárrago, me coloqué lo más lejos que pude del espejo, con mi propia imagen fuera de mi campo visual. Sorprendentemente, al cabo de unos minutos, ¡encontré mi reflejo! Mi imagen me revelaba como una niña muy mona, chiquitita, de color rosita y flequillo de osita. La profe decía -Levanta la pierna derecha, yo levantaba la pierna derecha y mi imagen osita levantaba la pierna derecha. ¡Cucárrago se había cambiado por Flequillo-de-osita! Miré a derecha e izquierda y decidí que nadie se merecía a Flequillo-de-osita más que yo. Flequillo-de-osita me pertenecía. Adiós, Cucárrago.

Al salir de clase, toda elástica, toda sonrisa, toda osita, me topé con el flequillo de una americana rosita. Parecía contrariada. Se miraba de reojo en el espejo, luego me miraba, se miraba, de nuevo al espejo. Le dediqué una fugaz mirada al reflejo. No podría jurarlo, pero me pareció ver a Cucárrago meneando malicioso su flequillo amarillo frente a la americana. Diría que incluso me guiñó un ojo antes de desaparecer, a la vez que ella, tras la puerta. 

martes, 22 de febrero de 2011

Mi timbre rosa (o arriba del puente)

El día se levanta precioso. La nieve se ha derretido y mi bici sale por fin de su letargo invernal. Estrenamos timbre y alegrías nuevas. Riiin. Recibo la carta de un amigo y sonrío. Me quito el abrigo y entorno los ojos al sol.
Luego me cruzo con un barbudo sin casa. Arrastra los pies y cabizbajo evita mi mirada. Y yo miro mi timbre rosa, riiin, y una ola de vergüenza me colorea los mofletes. 


jueves, 3 de febrero de 2011

Un supernombre versátil

Cuantas más vueltas le doy a mi nuevo nombre de superheroína, más me gusta: Hoy he pensado que ni siquiera tendré que abandonarlo cuando pierda mis superpoderes olfativos. Pasaré de ser OlfatiGirl a ser…¡AllFattyGirl!

miércoles, 2 de febrero de 2011

OlfatiGirl

Ya había oído yo por ahí que la vida del superhéroe es dura. Que un gran poder conlleva una gran responsabilidad. Que el superhéroe es un incomprendido social. Que jamás disfrutará de una vida normal.  Pero claro, uno no se da cuenta de esta tremenda realidad hasta que no lo sufre en carne propia.
Y ahora que soy una más de la gran familia, ahora que podría aparecer mencionada junto a Spiderman, Superman y Elastigirl, ahora que apenas puedo contener mi recién adquirido superpoder a los ojos de los demás, todavía me pregunto qué heroicas acciones me están destinadas.  Sí, a mí, a la chica que lo huele todo a más de diez kilómetros de distancia, a la que el más mínimo indicio olfativo le produce desproporcionadas reacciones estomacales, la que detectaría con los ojos cerrados una zanahoria escondida entre una montaña de lechugas.
Y aquí estoy, sentada en el sofá, sin acabar de decidirme por si debo salir volando por la ventana o más bien tratar de arrancar mi OlfatiMóvil, intentando averiguar de qué manera voy a salvar al mundo con mi superolfato. Por ahora lo he utilizado para aborrecer comidas, evitar fregar los platos sucios y convulsionarme en la sección de delicatessen del supermercado coreano. Pero…¡como que me sabe a poco!
Así que chicos, si hay algo que pueda hacer por vosotros, una coliflor de hace dos días que no sabéis si está comible, un guisante extraviado dentro de una ensaladera llena de patata, una mayonesa de origen dudoso sobre vuestras patatas fritas, no dudéis en avisarme ¡OlfatiGirl acudirá rauda en vuestra ayuda*,**!



(*OlfatiGirl no se hace responsable de sus propias reacciones gástricas durante el heroico cumplimiento de sus servicios)
(**Aprovechad, que mis superpoderes caducarán pronto...con suerte)


miércoles, 26 de enero de 2011

Pluma a pluma

Hoy los barbudos han invadido el barrio con tractores quitanieve ¡Lo están chafando todo! Yo les grito por la ventana: -¡Gamberroooos, idos a ensuciar la nieve a vuestra casaaa!- Pero ellos, como quien oye nevar.

Vistió la noche, copo a copo,
pluma a pluma,
lo que fue llama y oro,
cota de malla del guerrero de otoño
y ahora es reino de la blancura.
¿Qué hago yo, profanando, pisando
tan fragilísimo plumaje?
Y arranco con mis manos
un puñado, un pichón de nieve,
y con amor, y con delicadeza y con ternura
lo acaricio, lo acuno, lo protejo.
Para que no llore de frío.

                                                                                        José Hierro

viernes, 21 de enero de 2011

White Winter Inc.

Esta noche los estudios Universal han tapizado el decorado que forma nuestro pueblo con una capa de poliespan. Han cubierto de blanco los tejados, los coches, los árboles y las aceras. Hasta le han dado una textura húmeda para que pareciera más real (espero que no se deterioren las fachadas de cartón piedra). También han contratado a cuatro actores secundarios con barba postiza y una pala para que abran traza por las aceras, a tres niños rubios que se tiran bolas de nieve en el cruce y a cinco ardillas que llenan el barrio de huellas blancas. Ahora que ha acabado la jornada y ya han recogido a los barbudos, a los niños y a las ardillas me pregunto quién va a limpiar este desaguisado blanco que han dejado por todas partes.

miércoles, 19 de enero de 2011

Soy un puesto del mercado

Ya no me aguanto más, tengo que decirlo: ¡Un higooooo! ¡Tenemos un higo!
Lo descubrimos escondido entre las dos rayitas de un test de embarazo. Primero se nos reveló a lo semilla de sésamo, en seguida prefirió ser una lenteja, luego se decantó por un garbanzo, más tarde decidió ser alubia y poco después, cacahuete ¡Dónde se ha visto un cacahuete con un corazón latiente! Y en un despiste, ¡zas! ¡Resulta que ahora dice que es un higo! Que diga lo que quiera, pero yo nunca había oído que los higos tuvieran brazos y piernas. Y tampoco ese cabezón tan gordo. Para mí que está disimulando…. Yo le sigo la corriente, pero mientras tanto tejo patuquitos por si un día decide dejar las frutas y verduras y se hace bebé. 



martes, 18 de enero de 2011

Como los caracoles

Hace unas semanas hicimos las maletas, cerramos las puertas y salimos de casa para ir a casa. Y llegamos a casa. Besos, abrazos y una sonrisa gorda. Ayer volvimos a hacer maletas, cerramos aquellas puertas y de nuevo salimos de casa para ir a casa. Y en casa estamos. Con otra sonrisa gorda y tres besos guardados en el bolsillo.

jueves, 16 de diciembre de 2010

El invierno desde un tarro vacío

Me he acabado. He perdido los ojos y las manos. La nariz y la sorpresa. La sombra y la respiración. Me he vaciado y no me he acordado de ir al súper a comprar más yo.  
Así que me he sentado en la puerta de casa a esperar. A esperar al cartero. O al lechero. O a la vecina de abajo. O al cobrador del frac. O a que un día venga un señor con un mono de trabajo y una gorra, me abra la tapa de los sesos y me rellene otra vez de mí. 
Mientras tanto me caen tres copos de nieve en el moflete y una ardilla me mira desde el árbol del jardín. 

domingo, 7 de noviembre de 2010

Footecillos

Mi musa piecil: nacho

sábado, 6 de noviembre de 2010

Pesadilla en Halloween


Los disfraces, ay, los disfraces….fuente de dolorosos desengaños entre lo esperado y lo conseguido. He aquí la historia de tantas y tantas decepciones:

Tú (o yo) con toda tu creatividad nutrida de películas, de historias, o de tu propia imaginación, diseñas un disfraz casero. Tu disfraz. Creativo, estupendo, flamante. Este año sí que van a flipar con tu disfraz ¡Y todo con materiales reciclados! (oh error). Y es que las ideas siempre son buenas, pero luego, cuando decides llevarlo a cabo….pasa lo que pasa.

Como aquella carrera de disfraces en que las nenitas nos disfrazamos de Árbol de Navidad, que nadie identificaba y que se nos deshizo en el primer charco. Aunque, todo hay que decirlo, patente quedó que aún éramos ligeramente reconocibles (a la par que poco dignas) cuando los vikingos nos gritaron -¡Ya veréis cuando os agarremos las bolitaaaas!

En la carrera del año siguiente tuvimos la suficiente lucidez como para decidir que Cat Woman, ese disfraz que sonaba tan sexi en nuestra imaginación, iba a resultar en nosotras-vestidas-de-morcillitas, con tres michelines asomando por encima de las mallas y una cartulina con forma de orejas cosida al verduguito de cuando estábamos en preescolar. Sin embargo, una nueva y brillante idea surgió, y no menos cutres resultaron las estupendas hermanas Dalton y la buena de Sinte Luck (no quisiera recordar los otros nombres con que la bautizamos)

Y ahora que estamos en EEUU, el país de lo imposible, la cuna de Halloween, los inventores del treat or trick, el origen de los disfraces más espeluznantes y las películas de terror….parece que no espabilamos. Yo empecé imaginando un estupendo disfraz de ovillo de lana. Hasta que me enrollé en la cuerda de escalar. Y resulté ser una especie de salchicha deshilachada (gracias a dios, no hay fotos). La pobre Nathalie era algo así como un cactus. Pero sin tallo, ni espinas, ni cactus. Molly un león. Pero sin león. Nacho pinchado en un lacio alfiler de gomaespuma. Holly de vaquera con su pistola naranja de plástico (único símbolo de su vaqueridad), y Tina…Tina se arrastraba por el suelo con un calcetín colgado de la nariz. Luego supimos que “era” un elefante marino.

Estábamos intentando superar nuestra vergüenza colectiva cuando, de repente, llaman a la puerta. Diiiiing Doooooong. Siete cuasi-treintañeros nos abalanzamos para abrirla con las manos llenas de caramelos y la sonrisa llena de dientes y la ilusión llena de niños. Eran los adolescentes de la casa de al lado, con sus granos y su aliento a cigarrillo y su cara de pasota, que venían a que - Si eso, que venga, que no seas cutre y nos largues unas chuches. Nos miramos confundidos. Yo con mi ojo colgante de ganchillo, Tina con su trompa-calcetín, Nacho con su alfiler lacio,  y Holly con su pistola naranja de plástico. Avergonzados, con la mirada gacha, les largamos la mercancía y nos volvimos para dentro, donde nos sentimos de nuevo calentitos y seguros en nuestra común cutrería, mientras cada uno imaginaba para sí mismo -El año que viene…el año que viene sí que van a flipar con mi disfraz.   


jueves, 4 de noviembre de 2010

Lo que embellece al desierto

Lo que embellece al desierto es lo que esconde. Porque lo esencial es invisible a los ojos. Y en nuestro caso lo esencial resultaron ser pulgas. Y nos picaron hasta en el alma. Y ni con los ojos del corazón pudimos verlas.

lunes, 1 de noviembre de 2010

Con ojos de pronghorn

En el corazón de Utah se esconde el paisaje más bonito del mundo. El paisaje más bonito del mundo no se puede fotografiar. Y no se puede contar. Y nunca se puede volver a él. Su inmensa belleza dura sólo un instante. El primer instante. El del descubrimiento. El momento en que la vista se sobrecoge, las rodillas tiemblan y se eriza la piel. Un segundo después el paisaje más bonito del mundo se desvanece, dejando tan sólo una vulgar caricatura de lo sublime: una vista, un recuerdo, una foto.
Sólo me queda (y no es poco) la certeza de, una vez, haber estado allí. Con todo mi yo.


martes, 12 de octubre de 2010

In the autumn of life

Las hojas de los robles gritan en rojo.
Luego se suicidan, exhaustas de tanta pasión.


miércoles, 6 de octubre de 2010

Chickenheart

Si yo fuera Braveheart…otro gallo cantaría. Si fuera Braveheart me pondría la falda a cuadros del uniforme del colegio, me pintaría la cara medio azul y diría todo el rato Todavía no, Todavía noooo, ¡Todavía noooo! ¡AHORAAAAA!.
Pero resulta que no soy Braveheart. En realidad, soy Chickenheart. Vamos, que soy una miedica. Soy una miedica de miedos vulgares. Me da miedo la oscuridad, me da miedo el ruido y me da miedo la soledad. Para compensar la vulgaridad de mis miedos, tengo una imaginación desbordante, lo que convierte mis rutinas en aventuras escalofriantes.
Como ir al baño en la universidad. Fácil ¿no? Pero…¿Y si estoy sola en el edificio? ¿Y si las luces del pasillo están apagadas? ¿Y si se oye un inquietante clac clac al otro lado de la puerta? 
Es hora de armarse de valor, baby. Respiro hondo, me levanto de mi silla, salgo del despacho. Avanzo por el pasillo en penumbra. Mejor dicho, corro por el pasillo en penumbra. Me detengo jadeante delante de la puerta de los aseos. Antes de entrar, miro a ambos lados. Ningún secuestrador a la vista. Abro la puerta, deslizo la mano por la pared intentando encontrar el interruptor de la luz. Sé que es altamente probable que me tope con otra mano, una garra más bien, dura, sucia, viscosa. Sin embargo, por esta vez me salvo. La luz se enciende y yo vigilo la estancia. El lavabo, el secador de manos, las puertas de los aseos, el rincón del fondo, todo en orden. Pero ojo, no bajes la guardia. Piensa, piensa, piensa ¿dónde se esconden los asesinos? Opción 1: Detrás de la puerta que acabas de abrir. Me doy la vuelta de un salto. Pufff. Libre. Opción 2, mucho más aterradora: En los cubículos de los wáteres. Sigilosa, me agacho para asomarme por debajo de las puertas. No se ven pies de asesinos, no, pero eso no quiere decir que el terreno esté libre. Todo el mundo sabe que los asesinos sabían que yo miraría por debajo de la puerta, así que están subidos encima del wáter. No lo pienso más y abro de un manotazo la puerta del primero. Nadie. Me acerco temblando al segundo. Porque si en el primero no había nadie, no hay duda, debe de estar en el segundo. Esta vez podría ser algo peor que un asesino con un cuchillo de palmo y medio en la mano. Esta vez podría haber un cadáver ahorcado colgando sobre el retrete. Adelante, Belén, no flaquees ahora. Manotazo a la puerta. Nada. Suspiro de alivio. Me siento en el wáter. Misión cumplida. Por esta vez me he salvado.
Pero tras unos minutos de tranquilidad, mi cuerpo se vuelve a crispar. Una nueva y peligrosa misión me espera: Volver desde los aseos hasta mi despacho. ¿...no habéis oído ese inquietante clac clac al otro lado de la puerta?


jueves, 30 de septiembre de 2010

Teo va al parque y Opo conoce a mi abuela

Es de noche y estamos asomados a la ventana. Acabamos de pillar a Opo zampando donuts en el jardín.
- Mira abuela, ¡ahí está Opo!
- ¿Pero qué es ese bicho?
- Se llama Opossum y es el único marsupial de Norteamerica
A mi abuela se le abren los ojos como platos
- ¿El único? ¡Y lo tenéis en vuestro jardín!

.

martes, 7 de septiembre de 2010

Isn't it ironic?


Si es que estos journalists son más malos que la tiña...


viernes, 6 de agosto de 2010

Un ciervo en Nueva York (o Afropelos)


Me siento en el metro y miro. Con los ojos redondos y la boca redonda para que no se me escape nada. Con mi bocado de hierba a medio masticar. Con las orejas hacia arriba.

Me gusta mirar el pelo de los negros. El pelo de los negros es como las células de un porífero. Uno nunca sabe si cada pelo es un pelo o si forma un todo indivisible junto con sus compañeros. El pelo de los negros no es rizado. Es mucho más que rizado. Es un mero impulso eléctrico. Una onda de mínima amplitud y máxima frecuencia. Un calambrazo. Un susto. Un grito. Un cristal que se rompe.
A veces se hacen trenzas muy prietas, pegaditas al cráneo, o bailonas al viento, o ambas cosas a la vez, porque en el pelo de los negros todo es posible, como en las escaleras de Escher. A veces se lo alisan, creo que usan cada mañana una apisonadora sumergida en una piscina de gomina. Y construyen catedrales góticas de pelo brillante y tieso. Y caracolas y flores y delfines de pelo-porífero.
También me gusta mirar la piel de los negros. Sobre todo la línea divisoria entre el blanco de las palmas de las manos y el negro del dorso. Y la de las plantas de los pies. Es como si se les hubiera olvidado pintarse del todo, como a Baltasar en la cabalgata. Les intento mirar detrás de las orejas para cerciorarme de que no hay trampa ni cartón.
Les miro las uñas tan blancas y los codos tan oscuros que son casi azules. Miro a las señoras de carnes exuberantes y culos respingones ¡los tienen tan altos que parece que empiezan a mitad de la espalda!

Luego llega mi parada. Pestañeo, cierro la boca y trago mi bocado de hierba. Me levanto y me voy con la cabeza llena de trastos nuevos.



lunes, 2 de agosto de 2010

Capítulo Pi. Donde se relata la breve y desafortunada historia del flamante y terso balón de volley playa y su fatal desenlace en la jungla urbana neoyorkina, junto con otros no esperados sucesos de feliz acontecer

(En el siglo diecisiete sí que sabían poner títulos)

El sábado nos compramos un balón de volley playa. Flamante cual coche de bomberos, de color rosa princesita, que es lo que somos Nacho y yo. Liso, brillante, terso (también como Nacho y como yo).
El domingo lo estrenamos con Gema y Jose en Central Park. Ya en la calle seguíamos jugando, contras las advertencias del sensato y prudente Nachito Grillo, cuando en una mala recepción…¡No! (balón carretera), ¡Nooo! (autobús viniendo), ¡NOOO! (autobús muy cerca), ¡¡¡NOOOOOOOO!!! (balón pum).
Hoy, para compensar, ha llamado un señor a mi puerta trayéndome la cartera que perdí hace un mes. Y mira, me han entrado esperanzas con esto de la compensación universal…He pensado en ir a tirar el balón de baloncesto al río…a ver si luego viene la vecina de al lado a devolverme la bici que perdí en el ferrocarril hace dos años.


(¿Y a Tom Hanks le duró cuatro años el señor Wilson?)

lunes, 26 de julio de 2010

Pepime 3 - Ardillín 4

“Si es que esta niña es más lista que una ardilla” me decía mi abuela cuando yo era pequeña, en un ataque de mi-nieta-es-la-mejor-del-mundo. Yo deduje que las ardillas eran seres de una inteligencia desbordante (sí, de autoestima no andaba mal la niña).
La cosa es que han tenido que pasar más de veinte años y cuatro plantas de tomates para bajarme a la tierra y confirmar que:
1. sí, las ardillas son muy listas y han aprendido a comerse mis tomates antes de que los recoja.
2. si yo fuera más lista que ellas…ahora me estaría tomando un buen gazpacho.
No es un consuelo, pero supongo que a estas alturas, en alguna parte del abeto del jardín, hay una abuela ardilla que le dice a su nieta: “si es que esta ardillita es más lista que una niña”. Y Ardillín roe un tomate verdoncho mientras piensa que si fuera tan tan lista, en lugar de eso…ella también se estaría tomando un buen gazpacho. 

jueves, 24 de junio de 2010

Amigo a babuuur

Tenemos un amigo. Se llama Babur y es chino. Babur tiene bigote. Es cinturón negro en origami y tiene un inglés de Sherlock Holmes. Si os preguntáis por qué un chino habla inglés como Sherlock Holmes es porque en realidad Babur no es chino. Tampoco se llama Babur ni tiene bigote pero el programa de protección de amigos me obliga a despistaros.
Babur dice if I am not mistaken y también I am foxed  y le llama boot al maletero del coche. Babur da unos abrazos que nos hacen sentir calentitos por dentro. Nos lleva a comer helados y siempre viene a jugar al volley playa. Babur toca el trombón y se disfraza cuando pone exámenes a sus alumnos. Lo del trombón también es un poco mentira. Su comida favorita es la tortilla de patata. Esto también es mentira. Babur parece bueno y zampa donuts mucho más finamente que Opo.

martes, 22 de junio de 2010

Strangers smiles

Stranger! If you, passing, meet me, and desire to speak to me, why should you not speak to me?
And why should I not speak to you?
(Walt Whitman)

Nueva York está lleno de sonrisas de ida y vuelta y de extraños amables. De conversaciones cordiales y de piropos gratis. Las camareras, los cajeros, los ejecutivos y los tíos raros me saludan afables. Yo les regalo sonrisas de raja de melón. (¡Las de sandía me las reservo!)


jueves, 17 de junio de 2010

Y me pregunto yo...

Si te pones una oreja en la oreja…¿escucharás el mar?

Cosas que pasan en la biblioteca (II)

Hoy se me han caído los ojos al suelo. Han rodado fuera de sus órbitas y se han perdido entre mis pies. A tientas he tenido que deslizarme bajo la mesa para tantear la moqueta a cuatro patas. Cuando por fin los he localizado (enredados en mis cordones de los zapatos) y me los he ido a poner, zas, se me han caído las orejas. Las he llamado dulcemente por su nombre (orejaaaas) pero no ha habido respuesta. Por fin las he encontrado, acurrucadas entre las patas de la silla. Ojos y orejas en una mano, me disponía a colocarlos como Mr. Potato cuando…plum. Claro, la nariz, qué si no. Esta vez no me he inmutado. He depositado mi arsenal de órganos sobre el teclado del ordenador y el resto del tiempo me he dedicado a graparme los dientes a las encías con sumo cuidado. Y es que uno siempre aprende. Más vale prevenir. 

miércoles, 16 de junio de 2010

pues esto es lo que hay

Con la cabeza blanca, con la cabeza negra, toda risas y toda dientes y con ganas y sin ganas y furia y suave y con alas y con calcetines. Con las cejas hacia arriba, con las cejas hacia abajo. Soy yo.

“Es un misterio, ¿no cree? Pero todos lo somos, incluso para nosotros mismos. Especialmente para nosotros mismos” (la viejecita Miss Marple)

miércoles, 9 de junio de 2010

Cosas que pasan en la biblioteca

Me acaban de entrar unas ganas tremendas de disfrazarme de tigre.
Con la nariz negra y unos bigotes gordos y rojos pintados en los mofletes.
Y salir de un armario rugiendo gggggggrrrrroooooaaaaarrrr.

lunes, 7 de junio de 2010

tweeter

Los pájaros americanos pían en play-back.
Cuando los miro disimulan silbando. 

martes, 25 de mayo de 2010

Tobago Fiero

Tobago Fiero no es pequeño ni peludo ni suave; ni tan blando por fuera que se diría todo de algodón.
Cuando lo dejamos suelto no se va al prado ni acaricia tibiamente con su hocico, rozándolas apenas, las florecillas rosas, celestes y gualdas. Lo llamamos dulcemente: “¿Tobago Fiero?” y no viene a nosotros con un trotecillo alegre que parezca que se ríe en no sé qué cascabeleo ideal.
Cuando paseamos en él, los domingos, por las últimas callejas del pueblo, los lugareños no se quedan mirándolo:
         -    It has steel
Pero Tobago Fiero sí tiene acero. Acero y plata de luna, al mismo tiempo.

(Y no tiene licencia y no tiene seguro, y no tiene carnet, y no tiene luz de atrás...)

martes, 18 de mayo de 2010

Arriba del puente en el río

Un kilómetro y medio de largo, carreteras a dos niveles y 14 carriles. Es el George Washington Bridge. Cruzarlo por el carril bici es fácil y es precioso. Cómo encontrar el acceso al carril bici no es moco de pavo, aquí van algunas instrucciones para novatos, fruto de nuestra enriquecedora experiencia:

  1. Sal de Penn Station con tu bici y tu cara de turista y sube sube sube todo Nueva York por el parque del río Hudson. Es bastante agradable.
  2. 150 calles más arriba, métete en la autopista que entra hacia el nivel bajo del puente.
  3. Continúa hasta que un tío pare su coche a tu lado, en medio de la autopista, para decirte que como sigas por ahí te van a atropellar. El tío casi causará un accidente pero tú no te inmutes.
  4. Decide que quieres dar media vuelta, pero…¿por dónde, si sólo hay carriles en un sentido?
  5. Cruza el quitamiedos y vuelve atrás entre la flora y fauna de los arcenes de NYC: botellas, discos, zapatos y cadáveres de gángsteres asesinados en los años 30.
  6. Bicicletea de nuevo por las calles de la ciudad hasta la altura del puente y sigue a otros 30 ciclistas que también son novatos y están tratando de encontrar la entrada al carril bici.
  7. Da dos vueltas a la manzana, tres vueltas sobre ti mismo, encuentra el carril y….¡a sobreciclar el Hudson! Es impresionante
¿Has logrado cruzar el puente? Bien. Si lo que quieres ahora es información detallada sobre cómo encontrar la ruta que recorre el parque natural de los Palisades (que nadie ha transitado desde que murió en un arcén el último gangster de Nueva York) manda “Palisades” al 7234.

lunes, 17 de mayo de 2010

Customer cribbing

(Cliente copiando)
Eso es lo que me escribió el oficial de tráfico en la tarjeta de mi examen de conducir. Le faltó ponerme un sello encima de mi foto del pasaporte: Extradición por Copiona.
¡Mi inmaculado expediente de empollonería manchado en un examen de conducir!
Sí, aprobé el examen (por cierto, nada fácil y con una traducción pésima al español). Pero cometí el terrible error de ir apuntando en una hoja las respuestas que iba acertando y las que iba dudando para tener un control de cuántas podía fallar...y con ello…cavé mi propia fosa. Resulta que, aunque yo no lo leí en ningún lado, eso no estaba permitido, resulta que he vulnerado las leyes de los Estados Unidos de América y resulta que el tío que lo controlaba era un borde, un capullo dentro de un uniforme de policía y uno de esos tíos felices de ser poderosos aplastando a otros. Y todo esto concluyó en que me montó un pollo tremendo, me rellenó mi ficha con su Customer cribbing!  y me obligan a esperar un mes y a hacer una prueba práctica sin un fallo.
Nacho y yo hemos barajado varias propuestas de venganza: ¿Envenenamos a su ganado? ¿Echamos sal a sus campos? ¿Le atamos los cordones de los zapatos?

jueves, 13 de mayo de 2010

Cinco mantecaditos




Este mantecadito se nos quemó
Este mantecadito se nos cayó
Este otro se nos rompió
Y este otro no subió
Pero el último, muy pequeñito, lo salvamos
Y con un mmmm nos lo zampamos


viernes, 7 de mayo de 2010

R.A.G en nuestro jardín


Opo es nuestro amigo. Cuando trasnochamos (esos días de fiesta y despiporre en que nos vamos a la cama incluso después de las 11.00 pm) lo vemos desde la ventana. Opo saluda desde el jardín con un fruncidito de hocico. ¿Os parece una rata gigante? Pues a nosotros también. Una rata torpe de medio metro de largo. Nuestra rata zampa agujeros de donuts de un bocado y se tambalea hacia su escondite cuando nos oye. Pero nuestra rata no es una rata. Es Opo. Nuestro Oposum. Un marsupial. El único marsupial de Norte América. Tiene comportamiento nocturno, la cola tiesa y es donutívoro. ¡Saluda, Opo, saluda, levanta la patita!
  
Las comparaciones son odiosas, pero…¿os acordáis de los R.A.G (Roedores de Aspecto Gigantesco) de la Princesa Prometida?